El seminarista de los ojos negros ♥

Recordando mis tiempos mozos de Español en la secundaria, y recordando a la maestra que sembró en mi el amor por la lectura, vinó a mi mente el poema de Miguel Ramos Carrion titulado “El seminarista de los ojos negros”. . Con poemas como estos no se puede hacer otra cosa que disfrutarlos! ^^

Desde la ventana de un casucho viejo
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientas la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello,
y que por la espalda casi roza el suelo.

Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.

Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo
una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros;
cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.

Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla: —¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.

En una lluviosa mañana de inverno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.

Un seminarista sin duda era el muerto;
pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.

La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos…
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos…
el seminarista de los ojos negros.

Corriendo los años, pasó mucho tiempo…
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.

Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros…

Saludos! ♥

Anuncios

Más que un lenguaje ordinario!

Hoy, en la sobremesa con mis amigos, hablamos sobre nuestras poesías favoritas, que en mi caso son “El Seminarista de los Ojos Negros” y “Viento, Tempestad y Lluvia” 😀 (Es bueno mencionar que hice un esfuerzo sobrehumano para citar el primer verso del seminarista :P). Luego de unos minutos una de mis amigas comenzó a leer “Dime” de Mario Benedetti, y fue tan agradable escucharlo, que no quiero perder la oportunidad de compartirlo con ustedes! ^^

Dime por favor dónde estás,

en qué rincón puedo no verte,

Dónde puedo dormir sin recordarte

y dónde recordar sin que me duela.

 

Dime por favor dónde pueda caminar

sin ver tus huellas,

Dónde puedo correr sin recordarte

y dónde descansar con mi tristeza.

 

Dime por favor cuál es el cielo

que no tiene el calor de tu mirada

Y cuál es el sol que tiene luz tan solo

y no la sensación de que me llamas.

 

Dime por favor cuál es el rincón

en el que no dejaste tu presencia.

Dime por favor cuál es el hueco de mi almohada

que no tiene escondidos tus recuerdos.

 

Dime por favor cuál es la noche

en que no vendrás para velar mis sueños…

Que no puedo vivir porque te Extraño y

no puedo morir porque Te Quiero.



“La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos.”

Rabindranath Tagore

Saluditos! 🙂